Habitar las palabras: La lectura como acto de construcción de sí mismo
Frente a los dos paradigmas que han dominado la política pública de lectura —leer por placer, como actividad lúdica sin propósito curricular, o leer para rendir cuentas en pruebas estandarizadas—, Habitar las palabras: la lectura como acto de construcción de sí mismo propone una tercera vía: la lectura como espacio íntimo de subjetivación. El libro es un texto híbrido entre el ensayo académico y el testimonio, construido a varias voces: alumnos lectores, la maestra de grupo y la mediadora de lectura dialogan alrededor de textos literarios e informativos trabajados en las Bibliotecas Escolares. Esa apuesta se concreta en cuatro talleres —lectura y escritura con libros literarios, lectura y escritura con libros informativos, autobiografía y discusión literaria— que hacen del libro tanto una lectura como un pequeño diplomado práctico sobre mediación lectora.
La huella de Michèle Petit es visible en el método: dar voz a lectores concretos cuya vida fue tocada por el encuentro con un libro, en la misma línea cualitativa que la propia investigadora adoptó frente al enfoque cuantitativo dominante en su época. De ahí surge la pregunta central de la obra: por qué la escuela privilegia la lectura como acceso al conocimiento y descuida su papel en la construcción subjetiva de quien lee, entendida como la capacidad de tomar decisiones y construirse a sí mismo. En tiempos de inteligencia artificial y vértigo informativo, el libro se lee casi como un manifiesto: no busca imponer un propósito único a la lectura, sino sostener el espacio donde cada lector —y cada mediador— pueda encontrar el suyo.