La educación básica entre siglos
Agenda para el futuro
Pensar en la educación básica es pensar en el futuro de la educación en su conjunto y del país entero. Varias razones justifican esta afirmación. En primer lugar, porque la educa- ción básica es el cimiento del sistema educativo mexicano: incluye a la mayor cantidad de la matrícula nacional (más de 25 millones de alumnos), llega a todos los rincones del país, usa la mayor proporción del gasto público educativo y alberga en su seno a la mayor cantidad de docentes, escuelas y recursos técnico-pedagógicos del país. En segundo lugar, porque la educación básica constituye la expresión fundamental del compromiso educativo del Estado con la sociedad, por lo que refleja una de las mayores expresiones del pacto social y político que define el rostro de la nación y su apuesta fundamental de igualdad y desarrollo. Y en tercer lugar, porque de la educación básica depende buena parte de las capacidades intelectuales, científicas y sociales que la pobla- ción puede desplegar para la promoción del desarrollo económico y el fortalecimiento de la democracia, en contextos crecientes de interdependencia mundial y de prevaleciente uso del conocimiento como factor de progreso, equidad, convivencia y bienestar.