La virtud de la Fortaleza en Tomás de Aquino
Esta investigación muestra como Tomás de Aquino aborda de forma general los hábitos, las virtudes morales e intelectuales, las pasiones y la virtud de la fortaleza.
En el primer capítulo se indaga sobre la naturaleza de los hábitos a través del estudio de sus causas intrínsecas y extrínsecas. Se expone su causa final como accidente (cualidad de la primera especie) cuya razón formal es el sujeto, quien es la causa material (extrínseca) y principio de determinación esencial del hábito. El estudio de lo anterior, lleva a la definición esencial del hábito en general. Se continúa con el estudio de su causa extrínseca y eficiente en cuanto a su generación y en cuanto a su aumento, disminución y corrupción. Por último, se aborda el principio de distinción esencial o extrínseca de los hábitos.
En el segundo capítulo se estudian las dos grandes modalidades generales de los hábitos operativos (virtudes y vicios). Se inicia con la esencia de las virtudes, se continúa con el sujeto de las mismas, su división y causa eficiente y al final se mencionan sus propiedades.
Algunas de las conclusiones, a las que llega Tomás al respecto, es que este tipo de virtud es moral y un hábito operativo bueno. Que, de acuerdo al orden moral, el bien nace de la voluntad, pero que la razón práctica y el apetito sensitivo participan intrínsecamente. Pudiendo el hombre desarrollar virtudes intelectuales en la razón a través de los hábitos de la sabiduría, la ciencia y la inteligencia y morales en tres facultades que son sujeto de virtud moral: la voluntad, el apetito irascible y el apetito concupiscible, las dos últimas a través del gobierno de las pasiones, reducidas por la razón prudencial al medio virtuoso.
En el tercer capítulo se trata las pasiones humanas, las que a diferencia de las de la bestia, pueden ser gobernadas por la racionalidad y libertad, por lo que sus propias facultades, llamadas apetito concupiscible y apetito irascible, son sujeto propio de varias virtudes morales.
Se abordan en lo general las pasiones, primero, indagando qué son, cuántas y cuáles son, cómo son y el orden que guardan entre sí, luego en especial, acerca de su causa, sus efectos, su gobierno; de igual modo sobre su moralidad en general.
Dado que el tema de esta tesis es la virtud de la fortaleza, se mencionan únicamente las pasiones del apetito irascible: la esperanza y su contrario, la desesperanza; la audacia y su contrario el temor y por último sobre la ira.El cuarto y último capítulo corresponde a la fortaleza, se inicia hablando de la misma virtud de la fortaleza, se continua con los vicios opuestos a la fortaleza, en primer lugar, del de temor; después, de la falta de temor o impavidez y por último, de la audacia. Se trata después de sus partes: magnanimidad, magnificencia, paciencia y perseverancia, estudiándolas en forma particular.
Se mencionan también algunos de los vicios opuestos a la magnanimidad; los que se oponen por exceso: la presunción y la vanagloria, así como la pusilanimidad, que se opone a ella por defecto. También se aborda la mezquindad, vicio opuesto a la magnificencia y a la molicie, como vicio opuesto a la perseverancia.
Al concluir esta tesis, se puede decir, que entre más se adentro en la obra del doctor Angélico, más se llena de admiración su capacidad reflexiva y memoria, su falta de temor para afrontar problemas filosóficos, así como la manera de plantearlos, analizarlos y resolverlos.
Su argumentación y debate poseen un sello permanente, por lo que se considera que su visión general y concepción filosófica seguirán inspirando por igual a doctos y a neófitos de la Filosofía.
Tomás de Aquino se preocupó por la verdad y con generosa bondad dio a la humanidad una síntesis del pensamiento, tejiendo en forma armoniosa las verdades de la razón con las verdades de la fe, ¡Cuánta falta nos hacen hoy en día, hombres como él!