La jugosa historia de las frutas
De las frutas se han escrito tantas cosas que en su abigarrada biografía ya no hay espacio para la originalidad. Aparecen en todas partes y en todos los tiempos y pocos son los pintores que se han sustraído a su belleza, a su perfección, a su juego de sombras y texturas, a su modo de ir bien en conjunto y a la serenidad con que se presentan solas. La historia de las frutas mexicanas comienza con las domesticadas por los habitantes de Mesoamérica, se enriquece con las traídas por los españoles y continúa, cinco siglos después, con un popurrí de formas, sabores y colores que incluye frutas importadas de casi todos los rincones del planeta y aclimatadas en México gracias a la extraordinaria diversidad ecológica de nuestro país.