La sal en el rostro
Este libro se trata de fragmentos, principios y finales que así pueden decirse y como tales sentirse, dados su fulgor, su brillo e intensidad y con los que se escribe este libro y que por ser emblema de una vida y una obra escojo, de una obra que es ya una vida y su alta cima de poesía, una vida hecha poesía, dicha en poesía y en ella transmutada y que recorre este volumen, emblema y símbolo, como la vida misma de esta poeta que es Angelina Muñiz-Huberman y de la que queda testimonio –de obra, de poesía y vida– en este libro, representativo además de esencial, que es La sal en el rostro. Angelina Muñiz-Huberman es un símbolo, sin querer y sin pesar, aunque con peso, el peso del exilio del que es símbolo, y que canta y encarna de tan especial y personal modo, quizá como nadie (porque nació, vivió, amó en el exilio), con peso y sin pesar. Es así, y ella la encarna y a veces la desentraña y canta, como en este libro esencial y en este sentido ejemplar, y, como ha de pasarle al poeta, su vida es también la de otros, a los que representa y da voz.