Contar nuestras heridas
Hay heridas que no sangran, pero pesan.
Heridas que se cargan en el cuerpo, en la memoria y en los objetos más cotidianos.
Heridas que no siempre se cuentan… hasta que alguien se atreve a mirarlas de frente.
En Contar nuestras heridas, Miguel Alejandro Rivera traza un mapa íntimo de la vida en las zonas populares de la ciudad: ferias que desaparecen, amores convertidos en recuerdo, maternidades atravesadas por la culpa, infancias marcadas por la carencia y adultos que aprenden a sobrevivir con lo poco que les queda.
Estos cuentos se sostienen en la observación atenta y en una profunda empatía por sus personajes, con la certeza de que toda herida —por mínima que parezca— deja una marca. Aquí no hay héroes ni finales redentores; hay personas comunes que avanzan como pueden, aferradas a lo que la vida les permitió conservar.
Contar nuestras heridas es un libro sobre lo que duele, pero también sobre lo que permanece. Un recordatorio de que narrar es, a veces, la única forma de resistir al olvido.