Desaparecer es solo el comienzo
No es una historia, es una advertencia
Todo empezó en Año Nuevo. Yo, Keyleb Belton, me puse de pie entre copas alzadas y trajes de gala; la sala vibraba con la cuenta regresiva y, por un segundo, quise desaparecer. El libro que iba a presentar se me adelantó: se abrió solo. Esta es la advertencia: lo que se abre, a veces, no se puede cerrar.
Doce personas quedan atrapadas en una misma trama mientras una entidad antigua y paciente —una niebla que sabe esperar— se alimenta de sus deseos, de sus miedos, de todo lo que no confiesan ni a medianoche. Las ciudades cambian de rostro, las casas respiran, las puertas prometen salidas que cobran un precio. Y si me preguntas si fue mi culpa que apareciera… solo diré esto: antes de las doce campanadas, desaparecí.
¿Quieres saber si alguien sobrevivió?
Adelante. Cruza. Bienvenido a la niebla.