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Reseña

La sección Globalización, Geopolítica, Fronterización y Territorio aborda procesos y dinámicas de índole externa y de carácter global con manifestaciones e impactos secto-territoriales a nivel de regiones y países. En la era contemporánea, las tendencias derivadas de acciones concomitantes ligadas a la globalización, geopolítica y/o geoeconomía son altamente evidentes en las esferas económica, política, social y ambiental, así como en los nuevos esquemas de relaciones y cooperación internacionales. Con más fuerza que en el pasado reciente, las acciones de geopolítica y geoeconomía se han vuelto marcadamente estratégicas para la mayoría de los Estados nacionales. A la incertidumbre del entorno económico y comercial alimentada por el escalamiento de la guerra comercial Estados Unidos-China, la aun persistente disrupción de las cadenas globales de valor, la continuidad de fuertes conflictos bélicos en el norte de Europa y en el Medio Oriente, recientemente, el regreso de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos en enero de 2025 ha venido a recrudecer el ambiente económico y político a escala mundial. La actitud proteccionista y anti-sistémica de Trump ha llevado a una nueva ola de re-fronterización, conduciendo a una especie de impasse en las tendencias del nearshoring, circunstancias que han generado importantes efectos disruptivos sobre el orden económico mundial.
La manifestación espacial, secto-funcional y social de la concomitancia entre el proceso de globalización y el despliegue de acciones de geopolítica y geoeconomía ha sido diversa. Por ejemplo, una tendencia identificada ante este cambiante escenario, es el planteamiento de que la competencia comercial entre los Estados Unidos y China ha posicionado as México como actor estratégico beneficiado. Así, mientras que China aprovecha a México como plataforma para mantener su presencia en el mercado estadounidense, México toma ventaja de la inversión extranjera china y la potencial relocalización de empresas, jugando un rol relevante en el reordenamiento geoeconómico global. Una tendencia adicional identificada en medio de estos procesos de triangulación productiva y comercial es la lucha por la hegemonía global de parte de las principales potencias mundiales (Estados Unidos, China, Rusia y la Unión Europea), cada una de ellas forjando “Megaproyectos” de alta competencia (i.e. espacios de innovación, corredores de producción e inversión). Ante estos procesos de amplio espectro, también destacan temas particulares, pero de gran trascendencia social, como es el de los derechos humanos. En este sentido se argumenta que, con el establecimiento de la globalización como sistema económico internacional, en el siglo XXI los derechos humanos enfrentan diversos retos para su cumplimiento, relacionados con la desregulación del funcionamiento de la economía por parte del Estado, el creciente desarrollo tecnológico, la producción con jornadas de trabajo flexible y la reducción del Estado de bienestar, entre otros. En esta diversidad de temas ligados al proceso de globalización y nuevas realidades complejas, se ha retomado el creciente liderazgo político de las mujeres en un mudo gobernado por hombres. Una reflexión sugerente surgida de este análisis es la idea de que, a pesar de la atención constante en la retórica diplomática, dirigida a audiencias internacionales que tiene que ver con un discurso de empoderamiento de la mujer, a escala local, esta retórica se marca por la demagogia, el populismo y el cálculo electoral.
Por las implicaciones económicas, comerciales de geopolítica y regionales, el Tratado Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC) representa una pieza clave para el desarrollo del país. En una de estas vertientes se concluye que el T-MEC ha sido un motor de dinamismo económico para regiones con mayores niveles de industrialización, pero también ha profundizado brechas estructurales preexistentes. Para superar estas asimetrías se propone una política comercial con enfoque territorial, capaz de armonizar eficiencia, inclusión y sustentabilidad en el marco de la globalización contemporánea. Por otro lado, desde una perspectiva del futuro del T-MEC y los beneficios para México en un escenario de creciente proteccionismo de parte de los Estados Unidos, se argumenta que México ha perdido margen de acción, por lo que se propone, sin cortar relaciones comerciales con el vecino del norte, buscar la construcción de una red más amplia de socios, sobre todo con economías emergentes, que se espera conforme un nuevo sistema internacional, más igualitario, basado en la cooperación, la gobernanza y la sostenibilidad. A nivel de entidades federativas y regiones específicas de México, existe interés por potenciar las capacidades competitivas de éstas, a través de acciones estratégicas, mayor inversión en infraestructura y el fomento de la ciencia, tecnología e innovación. En este propósito se considera que el Plan México puede ser un instrumento adecuado para alcanzar las metas propuestas en las escalas regionales. Iniciativas regionales en el estado de Zacatecas con el nearshoring, la internacionalización de la producción de fertilizantes en el Istmo de Tehuantepec y el potencial de desarrollo de territorios vitivinícolas emergentes en Sonora, convergen en la idea de dar respuestas locales adecuadas a procesos globales complejos.
Uno de los aspectos nodales del mundo contemporáneo es el uso de la innovación como factor de competitividad y generador de riqueza. En este contexto global, los Sistemas Regionales de Innovación (SRI) surgen como una perspectiva central para analizar cómo las interacciones entre los actores locales, instituciones y políticas públicas impactan en la innovación y competitividad regional. Con la finalidad de instrumentar estos esquemas, se propone diseñar políticas públicas y modelos de transferencia tecnológica que respondan a la heterogeneidad institucional; estas políticas deben fomentar la cooperación multisectorial, así como fortalecer la infraestructura científica y tecnológica local. El impulso al desarrollo de las capacidades tecnológicas es una tarea deseable en un buen número de países en el mundo, aunque en la práctica no se cuenta con los apoyos suficientes. En el caso latinoamericano, estudios han encontrado que el desempeño del cambio tecnológico de las economías es bastante heterogéneo, advirtiendo que se observa un proceso de ralentización del progreso tecnológico de la región en su conjunto. Con el fin de revertir esta tendencia, se propone que los gobiernos implementen políticas que promuevan el desarrollo del capital humano, científico y físico, además de promover acuerdos que faciliten el comercio con otros países y la inversión, tanto de capitales nacionales como extranjeros. En el caso de sectores productivos específicos, en la industria del mueble se observa un gran contraste entre los países de la región asiática (China, Malasia, Vietnam) y la región latinoamericana (México, Brasil y Colombia). Mientras que Asia ha consolidado una inserción dinámica en los mercados internacionales a través de estrategias deliberadas de industrialización (capacidades tecnológicas y digitalización), América Latina enfrenta un escenario más fragmentado y reactivo, con rezagos importantes en innovación y articulación institucional.
En la segunda sección, el modelo de turismo masivo del mundo va recuperándose, según ONU-Turismo en 2024, se registraron más mil cuatrocientos millones de llegadas de turistas internacionales. Sin embargo, continua también en aumento el rechazo a las prácticas de turismo masivo, así destinos maduros, sobre todo los europeos, como Barcelona, Magaluf, Benidorm, Roma, Palma de Mallorca, Venecia, Berlín, Toronto, Nueva Orleans, zonas del Sudeste Asiático y países como Bután, muestran manifestaciones de ciudadanos, de residentes que no desean más el turismo de masas, lo que la academia ha llamado el sobre turismo, el anti turismo, o turismo fobia. En la región de las Américas, no se ha presentado aún ese fenómeno, pero se dan algunas muestras que pueden ser el inicio de ese tipo de rechazos o de incomodidades locales, por ejemplo, en Holbox, Tulum, Bacalar o ciudades como Mérida, Campeche, Puebla, o en algunos casos y guardando las respectivas distancias, los pueblos y comunidades tienden a mostrar algunas manifestaciones como la gentrificación, y la saturación, que bien podrían entenderse como el inicio de este tipo de impactos masivos. Lo cual implica que se tomen acciones antes de que se definan con mayor intensidad acciones contrarias hacia los turistas, el patrimonio cultural material e inmaterial, los territorios, las ciudades, barrios, regiones y territorios urbanos y rurales. En general, en México, fuera de los llamados centros integralmente planeados, estamos en pleno crecimiento y desarrollo de la actividad, por lo que conviene poner atención y a prender de las experiencias de los destinos maduros para evitarlos en nuestro país.
Según la academia especializada en turismo y los organismos internacionales de la actividad turística como Onu-Turismo, recomiendan que la gestión del turismo debe darse bajo las premisas de la sustentabilidad económica, ambiental y social. Si esas recomendaciones las alineamos a lo establecido por el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030, el Programa Sectorial de Turismo actual y el Plan México, se observa que se actualiza el principio que reza: por el bien de todos primero los pobres. Ahí es en donde se tiene que poner el enfoque para la gestión de la actividad turística. Para el INEGI, sobre los resultados de la medición de la pobreza multidimensional correspondiente a 2024, y desde el enfoque de derechos sociales, la pobreza se manifiesta como vulneración de derechos. Se refiere a la situación de las personas cuando sus condiciones de vida son afectadas por la falta de recursos económicos y la imposibilidad de ejercer los derechos sociales consagrados en la Constitución. La medición de la pobreza multidimensional integra los espacios de bienestar económico, derechos sociales y contexto territorial, a través del análisis del ingreso de los integrantes del hogar, las limitaciones en el acceso al ejercicio de los derechos sociales de educación, salud, seguridad social, vivienda y alimentación, así como la interacción que tienen las personas en el espacio que habitan. Cuando se observan los resultados sobre la población en situación de pobreza, se detectan las entidades federativas con mayor población en esas condiciones: Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Puebla, Veracruz, Campeche, Tlaxcala, Hidalgo, Tabasco, Zacatecas, principalmente. Por lo que se deberían alinear las acciones de turismo hacia estas entidades, y se deberían de priorizar las acciones de gobierno para promover el desarrollo de esas entidades. Se requiere que la política de turismo sea una política de Estado, que oriente e induzca la actividad de turismo, con énfasis hacia el interno, según lo afirmado en la presentación del “Pacto Legislativo por el Turismo Nacional”, en 2023, del total de turistas que recorrieron los destinos nacionales, 77.6 por ciento fueron ciudadanos mexicanos, y se resaltó que, ocho de cada 10 pesos que se gastan para fines turísticos en el país, sale también del bolsillo de viajeros internos. Además, sostuvo que esta actividad interna es un instrumento de redistribución de la riqueza, pues el 30 por ciento de la población hace el 80 por ciento del gasto en turismo doméstico, lo que genera un flujo económico que beneficia a las comunidades receptoras. Por lo que se debe impulsar el turismo doméstico, precisó, también es una forma de reducir las desigualdades regionales y generar prosperidad compartida, pues esta actividad es la primera empleadora de jóvenes y la segunda empleadora de mujeres del país.
El objetivo central debería ser conservar las comunidades, pueblos y organizaciones locales, para evitar los desequilibrios territoriales, cerrar brechas de desigualdad y respeto a los derecho humanos y culturales. En ese escenario es pertinente mencionar que debemos empezar por reconocer el importante rol que juegan los actores en esos espacios en donde se dan las interacciones sociales que afectan los sistemas de valores, la identidad cultural, el derecho consuetudinario y en general a las comunidades de los casi 2,500 municipios del país y los 30 mil núcleos agrarios. Así, los visitantes, las comunidades anfitrionas, los proveedores, personas empleadas y, la gobernanza frente a las instituciones formales, deben ser los principales temas para estudiar, analizar y medir los impactos que se generan por el turismo.
Ante ese panorama, la Colección “Desarrollo regional sustentable e inclusivo en el nuevo contexto global” de la AMECIDER, aborda el tema del Turismo y desarrollo regional, ha recibido y publicado trece trabajos, en modalidades de ensayos de divulgación, avances de investigación y resultados de investigaciones concluidas, de diferentes instituciones de educación superior del país y del extranjero, en los cuales discuten y analizan temas como la gentrificación, turismo sostenible, análisis socioespacial de destinos turísticos, patrimonio cultural, turismo, medición de impactos económicos y sociales, turismo inteligente, economía colaborativa e innovación turística, con lo cual se pretende dar elementos para la discusión y avance en el estudio del turismo y el desarrollo regional. Estos trabajos organizados en tres secciones temáticas, han dejado enfoques teóricos, metodológicos, conclusiones y resultados de alto valor, así como bibliografía especializada.


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