La Gruta
Cada camino elegido es la redefinición de los objetos, y la visión que de cada uno de nosotros surge, es el elemento que nos ayuda a entender el mundo que nos rodea. Mundo además inalterable, predispuesto en su concepción externa a nuestro ser: mundo material, que aun fuera de nosotros, nos sirve como navío y terreno para recorrer nuestro existir. Esta colección de poemas nos da la posibilidad de existencia en otro lugar, y a la vez, nos brinda cercanía, a esa concepción particular que en cada uno de nosotros existe, asimilación subjetiva que podemos encontrar en los objetos. Aquí las imágenes crean, con ayuda del recuerdo, de la nostalgia, de la maximización del tiempo presente, situaciones peculiares donde avanzar por un pasillo cono, nos puede llevar como presas hacia la alcoba de una deidad; lugar donde los ojos, las miradas, las manos, los pies, las caricias, pueden alterar el tiempo y detenerlo cuando Las orillas de la palabras interfieren en el cuerpo; donde la naturaleza en su fuerza va desde el mar, la arena, hasta los pinos, a las acacias. Entrar a La Gruta es una elección que se manifiesta en formas y colores, de combinaciones poco ordinarias: es entrar a un abanico de posibilidades que van ligadas a la intimidad, al lenguaje mismo y a la infinita combinación del tiempo.