El río que no cesa
Audomaro Hidalgo abreva en las aguas profundas de dos ríos. Por una parte, la corriente clara y prístina de la poesía como tema y, por la otra, los ocultos y emocionantes remolinos de las ideas como método. Ambas corrientes se complementan ya que forman parte de la visión del mundo de un escritor, de las más jóvenes generaciones de autores mexicanos nacidos en Tabasco, que se reconoce en una rica y variada tradición con la que ahora dialoga. El autor da cuenta en este libro de una historia literaria en donde descubrimos que la poesía escrita en Tabasco es, de algún modo, un rio incesante.
La lectura atenta y reflexiva de Audomaro Hidalgo recorre sin prisa varios decenios, pero lo hace con mayor atención en autores que desarrollan su obra en el siglo XX, a los que se añaden algunos otros que lo hacen ya en pleno siglo XXI.
Otro rasgo singular del presente volumen es que Hidalgo no sólo destaca la producción poética de los poetas por él estudiados, sino que también reflexiona sobre el rol del que escribe preso de esa vocación que nace entre ríos, aislada por lo frondoso de una vegetación implacable: el poeta del trópico.