El ruido y el velo
Perder los derechos civiles en el México liberal. El caso Raigosa, 1872-1879
Al comenzar el año de 1873, el juicio de incapacidad por enajenación
mental contra Felipe Raigosa atrapó el interés público
cuando la prensa denunció el uso siniestro de la justicia contra
un destacado abogado y político mexicano. Para la medicina de la
época, planteó el desafío de si una persona que razonaba podía estar
loca y si era motivo suficiente para perder el ejercicio de sus derechos
civiles. En medio de las controversias médicas, la trascendencia mediática,
los intereses patrimoniales en disputa y las sospechas de
parcialidad de algunos magistrados, este litigio demostró la estrecha
colaboración entre la familia, la medicina y el derecho. La sentencia
autorizó que una mujer casada como Manuela Moncada viviera
fuera del hogar conyugal, manejara su patrimonio y educara a sus
hijos sin la mirada vigilante de su marido, en franca oposición a las
directrices del liberalismo de esa época. En contrapartida, Felipe
Raigosa se empeñó en levantar un sistema de defensa desde su experiencia
psicótica para enfrentar un fallo que lo declaró incapaz, lo
sujetó a tutela y arrasó con su reputación pública. Una “locura jurídica”
que lo llevó a forjarse una nueva identidad a partir del disfrute
de una serie de derechos que no eran los modernos derechos
civiles consagrados por el orden constitucional, sino derechos tradicionales
que arraigaban en el Antiguo Régimen.