Tres bosquejos sobre educación e identidad en el horizonte de los estudios clásicos
¿Para qué estudiar a los clásicos desde el plano de la realidad mexicana? No hay respuesta unívoca de manera evidente. Pero vale la pena hacer tal pregunta de cuando en cuando, sabiendo que toda respuesta será tentativa, sujeta a las políticas educativas y de investigación e, incluso, a la novedad de las relecturas y reinterpretaciones vigentes de los clásicos grecolatinos. Paola Vianello afirmaba que estudiar a los clásicos tenía razón de ser en la medida en la que desmenuzar a conciencia el pasado que nos corresponde es prácticamente una obligación para comprender una parte trascendental de nosotros mismos: los clásicos se estudian para entender lo que somos aquí y ahora en un específico marco cultural, en este caso el mexicano. La comprensión de la amalgama de culturas que comporta la complejidad civilizatoria, considerando en este caso preciso la savia griega y latina, fue también una idea pergeñada por Alfonso Reyes y que hizo suya la filóloga italo-mexicana. La naturaleza europea de tales estudios es insoslayable, pero el análisis y las proposiciones deben responder a la complejidad y a la naturaleza de la cultura mexicana. Este libro recoge tres apuntes en los que se discurre sobre la Filología, la Literatura comparada y la Tradición clásica en razón del estudio de los clásicos griegos y latinos para nuestro hic et nunc en algunos tópicos específicos.