De lo formal a lo sustantivo en la justicia
El desafío de la efectividad sobre la forma
El acceso a la justicia ha evolucionado desde una concepción formalista, centrada en la disponibilidad de tribunales, hacia una visión integral que considera factores económicos, sociales, culturales y estructurales que pueden impedir o limitar el uso efectivo del sistema judicial.
Así, organismos internacionales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos han reiterado que el acceso a la justicia implica también la eliminación de obstáculos que impidan su ejercicio pleno, como la pobreza, la discriminación o la falta de información jurídica adecuada.
Además, el acceso a la justicia es reconocido como un derecho autónomo y como un derecho instrumental, en la medida en que permite la protección judicial de todos los demás derechos fundamentales. Sin vías efectivas de reclamo, los derechos humanos pierden operatividad y eficacia práctica, lo que podríamos traducir como letras vacías, o letra muerta, disposiciones de papel.