Barrio latino
Cómo los migrantes salvaron las ciudades de Estados Unidos
A finales del siglo XX, muchas ciudades de Estados Unidos sufrieron una lenta pero constante pérdida de habitantes. Si por un lado las inseguridad volvió inhóspitos algunos vecindario, por otro los suburbios parecían ejercer una poderosa fuerza de atracción, lo cual fue drenando amplias zonas residenciales y comerciales, al punto de poner en riesgo la viabilidad de los tradicionales arreglos urbanos. En las últimas décadas, sin embargo, se presentó un punto de quiebre que reinventó la vida en esos enclaves, propiciado por unos protagonistas inesperados: los inmigrantes de ascendencia latinoamericana. Junto con la “clase creativa” —jóvenes profesionales dedicados a actividades digitales, artísticas o de diseño—, los latinos (o hispanos) transformaron la dinámica citadina comprando casas, abriendo negocios y revitalizando la actividad de sus calles. A. K. Sandoval-Strausz explora en estas páginas esa animada metamorfosis centrándose en dos barrios: Little Village —mejor conocido como La Villita— en Chicago y Oak Cliff en Dallas. A partir de relatos orales y estadísticas detalladas, de informes gubernamentales y estudios urbanísticos, Barrio latino muestra cómo las grandes migraciones desde el sur, especialmente la que vino de México, enriquecieron el tejido social estadounidense y dieron un nuevo significado a la idea de comunidad. Lejos de ser una amenaza, los latinos —con papeles o sin ellos, nacidos al norte o al sur del río Bravo— constituyen hoy una fuente de energía para una sociedad que los requiere y a la vez los repudia, que se nutre de sus tradiciones y a la vez les escatima derechos. La historia presentada aquí es un enérgico llamado a la concordia multirracial y una celebración de la diversidad.