La encarnación de Medusa
Prólogo
Como desde hace bastante tiempo juego Dungeons & Dragons y escribo, me incliné más hacia la investigación y dejé un poco atrás los textos fantásticos y los cuentos, aunque llegué a escribirlos sin mucho éxito honestamente.
Cuando conocí a Cuauhtémoc, me di cuenta del gran potencial que encerraba su mente, tuve la oportunidad de verle en una etapa de su vida donde uno perfila lo que será de mayor: la adolescencia. Siempre curioso y optimista ante las dificultades que se le presentaban, reflexivo y paciente, continuamos un camino de diferentes vertientes, pero en contacto a través de la tecnología que brinda la oportunidad de seguir y observar la evolución de las personas que nunca olvidas, más si has sido su profesora de alguna asignatura, lo cual fue mi caso.
Posteriormente a esa etapa llevamos a cabo un ambicioso proyecto llamado Ojo de Okazaki, bajo el slogan “una gota de tinta en el lienzo del alma”. Varios escritores noveles mexicanos y muy talentosos se sumaron a este proyecto, incluido Cuauhtémoc.
Mis primeros acercamientos a su prosa fueron “Las sirenas”, “La diosa madre Coatlicue” y, por su puesto, un panorama macroscópico de lo que sería este libro y su evolución con el primer relato de “La encarnación de Medusa” durante los años 2012 y 2013. En esa época no sólo me impactó su prosa sino también el talento que tiene para dibujar y plasmar las cosas que imagina o vive. Estos dibujos son un estilo propio, mezcla para mí de ilustraciones japonesas y latinoamericanas. Recuerdo mirar sus escritos en Ojo de Okazaki siempre acompañados por ilustraciones magníficas que te decían cómo era, por ejemplo, Eremita, la joven guerrera o la madre Coatlicue y, claro, no podrían faltar en estas ilustraciones las sirenas impresionantes.
Todo este breviario lanzado es quizá para que el lector dé cuenta que este autor no es el resultante de ninguna improvisación; es más bien el resultado de un talento y una personalidad excepcionales; desafortunadamente el proyecto Ojo de Okazaki no continuó por diferentes vicisitudes de la vida y nos privamos de los relatos de grandes autores noveles como Cuauhtémoc. Lo maravilloso de esto es que pudimos conocer sus relatos y mirar un poco hacia adentro de su maravillosa mente, capaz de construir mundos sobre el mundo y dejar grandes enseñanzas que ahora se ven materializadas con este libro, su pasión y esfuerzo.
Cuando me pidió que escribiera el prólogo, muy entusiasmada y sin pensarlo contesté que sí, pese a que mis dotes de escritor no son del todo versados –aunque los dotes de lector siempre han estado ávidos de nuevas historias. Me encantó la idea de hacer este prólogo porque reconozco en sus ojos un potencial que pocos tienen y entonces empecé a leer fascinada por la estructura de este mundo, la prosa, el verso e incluso la poesía que podrán observar en algunos capítulos, como cuando las sirenas cantan; estoy muy segura de que les parecerá mágico. Les cuento que comencé la lectura acompañándole por una playlist de música épica, fue una gran elección: recorrí los capítulos de este libro sumergida en una mezcla extraordinaria de mitología con fantasía e historias que te recordarán a tradiciones griegas, japonesas y latinoamericanas; honestamente, me recordó tanto a las hermosas aventuras dignas de los libros de Dragonlance y sus hermosas sagas que no pudo más que enamorarme. Cierto es que, pocas son las veces en la vida que tienes la oportunidad de conocer personas talentosas con la habilidad de transformar los universos e invitarte a ellos mediante las letras que danzan mágicamente por el papel y, sin lugar a dudas, este es uno de esos momentos.
La descripción de cada uno de los personajes, escenarios y trasfondos es verdaderamente majestuosa: de pronto te ves atrapado entre el Mar Negro y las sirenas o convocado a ser acompañante heroico de cada uno de los guerreros de esta campaña, te involucras en sus decisiones y pensamientos como si los vivieras tú mismo. Conocerás dragones, unicornios, brujas del mar y te sumergirás en las profundidades de la mente y de los deseos del ser humano. Resignificarás la sabiduría de los Ancestros con algo de nostalgia ante la inminente pérdida de humanidad. Observarás traiciones inesperadas bajo ideales diferentes y la única salvación representada por el cambio, desde la raíz, del ser humano.
Hay un simbolismo muy cargado en la reencarnación de Medusa, si es que ella lo consigue, porque no pienso contarte qué pasa. Se perderá todo lo conocido y la humanidad volverá a la oscuridad, así que acompañarles a evitar esto es un deber del lector, uno que se debe aceptar de corazón.
Sobre los diálogos, ¿qué decir? Te envían un mensaje muy profundo sobre la vida y su sentido. Me marcó significativamente la filosofía de vida que se incluye dentro de esta aventura épica, podría citar muchos ejemplos del autor, pero me centraré en el pasaje donde uno de los protagonistas menciona que “todo lo que suceda en nuestras vidas nos marca y no podemos huir de eso”.
Desde mi punto de vista profesional, es tan significativo que impacta, literalmente, y te hace reflexionar que, aunque no se pueda huir de esas marcas, se pueden transformar y seguir con valentía y fuerza guerrera. Mucho de esta fuerza la verás matizada en cada uno de estos valientes. Cuauhtémoc hace honor a cada uno de ellos y a las dificultades que enfrentan. Se perfila también en su prosa una evolución de las personas involucradas, con un sentido de compromiso y amistad que recuerdan también a aquellos videojuegos de la saga fantástica de Final Fantasy: no sólo son héroes con características determinadas, son seres humanos, mestizos y heterogéneos con ideales diferentes, pero seguros de un solo objetivo: evitar la reencarnación de Medusa y la destrucción de todo lo que conocen.
Por otro lado, los lugares épicos que se mencionan con sus nombres propios –como ejemplo podría citar a Nirdemia y Cimífilan–, son explicados con una descripción específica y necesaria para que la imaginación del lector continúe evocando sitios, escenarios y paisajes que me hacen recordar a “La ciudad bien construida”, como se observa en obras fantásticas de la literatura (La fisiognomía de Jeffrey Ford, 1984).
En todos los sentidos, este libro representa eso, magia, perseverancia, humanidad y fantasía, pero, amable lector, no te confundas; se trata de un libro que va más allá de lo fantástico, porque Cuauhtémoc tiene una prosa que a veces es casi filosofía: las adversidades y las premisas se viven de una forma muy singular.
Estoy segura de que a través de sus letras vivenciarás este mundo plagado de criaturas mitológicas, enfrentarás adversidades, reflexionarás sobre las vicisitudes de la vida y observarás la transformación de sus personalidades.
De esta forma y con esa pasión rara de encontrar en la literatura contemporánea, Cuauhtémoc dio vida a cada uno de los personajes, dotándoles de una psicología propia, sumamente delineada; cada dialogo y capítulo te atrapa de una forma amena, llegas a identificarte con muchos de sus personajes y a sentir tristeza en los pasajes más oscuros del libro. No quisiera colocar spoilers sobre lo que encontrarás, pero algunos giros son tan dramáticos, que te ponen a reflexionar sobre lo sucedido.
Este libro es tan significativo, que te deja leerlo maravillosamente de principio a fin, aún no sé si le imprimo mediante este breve prólogo la justicia que merece, pero si todas estas letras no te son suficientes, puedes saltarlo e ir directamente al primer capítulo, hojear unas páginas al azar y verás que todo en su conjunto es una invitación a adentrarse en esta maravillosa historia.
Vania Cecilia Tovilla