Graffiti para derribar el muro
Al comienzo de los Graffiti para derribar el muro el poeta habla de las enseñanzas recibidas de chamanes, hombres y mujeres, que han rescatado lo más profundo de su sabiduría ancestral, así como también de montañas, pájaros, objetos, plantas sagradas, y hace referencia a varios sitios de peregrinación. Graffiti es un libro muy mexicano, y aunque esto va más allá de descripciones y paisajes, allí aparecen playas de Oaxaca y la laguna de Chacahua; Michoacán, también con sus lagunas y sus fiestas mortuorias; el Durango de Cuencamé, y Zacatecas.