Una señorita muy poco victoriana
Londres, mayo-junio de 1883. Emma M. Lion regresa a las páginas de su diario en plena temporada social, con una misión clara impuesta por su tía Lady Eugenia: colaborar estratégicamente para asegurar el matrimonio más ventajoso posible para su prima Arabella. Emma deberá asistir a cenas exclusivas, tés cuidadosamente orquestados y bailes donde cada gesto está calculado. Su papel no es brillar sino simplemente estar, hacerse visible cuando convenga e invisible cuando estorbe.