El espíritu que habita nuestros pasillos: Orígenes, memoria y cultura académica
Este primer volumen de nueve se llama “El Espíritu que Habita Nuestros Pasillos: Orígenes, memoria y cultura académica” de la colección conmemorativa por los 50 años de la carrera de Psicología en la FES Iztacala. Este libro reconstruye los años fundacionales de una comunidad académica que no nació plenamente formada, sino que aprendió a reconocerse en sus aulas, laboratorios, prácticas, debates, afectos y pasillos. Más que narrar únicamente una historia institucional, el volumen recupera el segundo nacimiento de la carrera: aquel que se fue construyendo en la vida cotidiana de quienes llegaron, enseñaron, aprendieron, discutieron, practicaron y permanecieron.
El libro se organiza en tres partes. La primera, Llegar a la periferia: nacimiento de una comunidad universitaria, aborda la llegada a Iztacala como experiencia territorial, institucional y humana. Reconstruye el origen de la carrera en una escuela todavía en construcción, el papel del personal académico pionero, las primeras formas de pertenencia y la presencia compleja de Emilio Ribes en la memoria institucional. Aquí, la periferia no aparece solo como distancia geográfica, sino como condición fundacional: un lugar desde donde fue posible imaginar una psicología con voz propia.
La segunda parte, Cuando aprender era hacer: laboratorios, práctica y cultura experimental, recupera la centralidad del hacer en la formación psicológica inicial. En sus capítulos, aprender Psicología significa tocar instrumentos, observar, registrar, pesar, practicar e intervenir. La formación no ocurre únicamente frente al pizarrón, sino en el laboratorio, en los escenarios aplicados y en el contacto directo con los fenómenos. Esta sección también examina las heridas pedagógicas derivadas de la pérdida o debilitamiento de los laboratorios de enseñanza que fueron decisivos para esa cultura experimental.
La tercera parte, Enseñar mientras se aprendía: juventud docente y comunidad académica, narra la experiencia de una generación de profesores jóvenes que sostuvo la carrera al mismo tiempo que terminaba de formarse. Sus capítulos abordan la génesis de la formación docente, la construcción de comunidad académica, el precio oculto de innovar con profesores jóvenes y la incorporación de la tutoría como forma de acompañamiento. Aquí la docencia aparece no como una práctica ya consolidada, sino como una tarea que se fue inventando en medio de entusiasmo, precariedad, responsabilidad y compromiso.
Más que una historia celebratoria, este volumen propone una memoria crítica, emotiva y situada. Reconoce los logros sin ocultar las tensiones, recupera las voces que dieron forma a la carrera y muestra que la universidad pública no se construye solo con planes de estudio, reglamentos o edificios, sino con presencias, preguntas, prácticas, afectos, heridas y decisiones cotidianas. Volver a estos pasillos fundacionales es comprender cómo una periferia universitaria se convirtió en territorio de formación, pensamiento y pertenencia.