Fray Manuel de San Juan Crisóstomo Nájera
En el siglo XIX podemos encontrar en muchas capitales de los estados de la federación mexicana a personajes cultos e innovadores de los sistemas educativos, que se convirtieron en los guías o tutores de las generaciones que ingresaron a las instituciones de enseñanza superior y de quienes ocuparon cargos dentro del gobierno. En Guadalajara destaca la figura del fraile carmelita, Juan Crisóstomo Nájera, quien ejerció una gran influencia en el ambiente educativo y hasta político, pues asesoró a los gobernadores de la etapa centralista (1835-1846), sobre todo, al general Mariano Paredes y Arrillaga.
Aparte de sabio, Nájera fue considerado como el primer filólogo mexicano, cuyo prestigio se extendió por Estados Unidos y Europa. Para el sacerdote laguense, Agustín Rivera, en la primera mitad del siglo mencionado dos hombres eran los más cultos del país: Lucas Alamán y Juan Crisóstomo Nájera, quienes entablaron una estrecha amistad; el primero, junto con Francisco Lerdo de Tejada son los autores de este libro que fue publicado, por primera vez, en 1897.