Y Matarazo no llamo…
Eugenio Yáñez, un oficinista oscuro y solitario, ha vivido siempre imaginando —o padeciendo— la hostilidad de quienes lo rodean. Un día encuentra la posibilidad de escapar de la cárcel interior que lo protege de los otros y lo confina en su piso de divorciado. Regala un paquete de cigarrillos a unos obreros en huelga y, de inmediato, se precipita en una interminable pesadilla de terrores y mentiras.