Eternidad en fuga
Gonzalo registra con disciplina las metáforas que vienen a su encuentro, las hace suyas y las deja florecer. En su trayectoria ha dedicado mayor atención a la narrativa, a plasmar historias que recuerdan que vivimos en una realidad que pocas veces hace concesiones y que no nos deja permanecer en la comodidad de lo cotidiano. Los versos que nos ofrece en este libro, sin embargo, constituyen un proyecto propio que busca encontrarse con la sutileza de las cosas, iluminarlas delicadamente para subrayar su belleza. En este libro el autor se vale de la tradición milenaria del Haikú y recurre a estéticas minimalistas que permiten una mirada contemplativa de la realidad que busca la simpleza que subyace a lo complejo, la tranquilidad que se desea frente al caos. En ocasiones se siente que algunos versos se presentan como antídotos contra la prisa, contra el pesimismo o el desamor; en otros casos se permite que ciertos dolores aparezcan frente a nosotros, hablen y sigan su camino sin apegarnos a ellos.