Papeles de un verano
Desde el comienzo del verano de 2006, en un mundo al borde de un cambio tecnológico radical, los tres amigos protagonistas de esta historia —Javi, Federico y Fran— conocen perfectamente el problema que tienen en común: Fran está gravemente deprimido.
Los dos “sanos” del grupo se esfuerzan hasta el límite de sus capacidades para explicarse los posibles orígenes de la desdicha que atormenta al “enfermo”, mientras este no puede llamar por su nombre a lo que le sucede, aunque los tres podrían nombrarlo, si se pusieran de acuerdo, con una simple frase. Más de una vez se encontrarán a un pelo de conseguirlo, de lograr decirse la verdad para, cada uno a su manera, liberarse y entrar a la adultez menos cargados. Pero solo hasta después de haber llegado al punto sin retorno se les hará evidente la verdad que se oculta tras su enredo de varones: que el problema nunca es el problema, sino la manera de afrontarlo.
Papeles de un verano es la historia de una tragedia: esa que evidencia la catástrofe social que significa que los hombres, muchas veces, no logren concretar lo elemental: ayudarse los unos a los otros.