Tiempo de flor y de ceniza
En el México porfirista, muchos extranjeros aprovecharon las oportunidades que don Porfirio ofrecía para adquirir tierras en el país. Así es como Benjamin llega al sur de México con la intención de trabajar sus propias tierras y comenzar de nuevo. Ahí conoce a Amada, la hija del curandero de la región, quien ha fallecido recientemente. Sin su protección, Amada y su hermana quedan vulnerables ante el caporal de la finca donde trabaja, un hombre que la maltrata a ella y a cuanto se le ponga enfrente. Cuando una noche él es asesinado, Amada debe esconderse para que no la responsabilicen del crimen, y para lograrlo se ve obligada a separarse de su hermana.
Amada termina en la finca de Benjamin, donde poco a poco comienzan a forjar una amistad. Su hermana, María, encuentra refugio en la casa de una mujer bondadosa que le da asilo y termina encariñándose con ella. Alrededor de estas historias, la novela retrata cómo se vivía aquel México en transición: saltando de finca en finca, desde la perspectiva tanto de los hacendados como de quienes trabajaban la tierra.