Nunca el mismo vino
Una novela de formación en la que Juan Lucas, el protagonista, transita del duelo y la inmadurez hacia el autodescubrimiento a través del vino. Tras la muerte de su padre, un reconocido vinicultor, Juan Lucas se niega a asumir el negocio familiar y se escuda en el deseo de convertirse en futbolista, aunque nunca hace nada concreto para perseguir ese sueño. Como consecuencia de esa negativa, es enviado al Valle de Guadalupe, donde conoce a Doroteo, un anciano ciego y enigmático que cuida el viñedo familiar y comienza a transmitirle, casi a la fuerza, la sabiduría del oficio. Incapaz todavía de comprometerse, Juan Lucas termina viajando a La Rioja, España, en un intento más de huir que de aprender. Allí se enfrenta al esnobismo del mundo vitivinícola, descubre su talento para la cata y, a través de experiencias sensoriales y del recuerdo persistente de su padre, comprende el valor del terroir, la paciencia y la memoria en la creación del vino. Al mismo tiempo inicia una relación con Macarena, una enóloga apasionada, quien refuerza su vínculo con esa herencia y lo obliga a decidir si seguirá escapando o asumirá su destino. Finalmente, tras mucho esfuerzo, su primer vino es reconocido por el influyente enólogo Robert Parker. Sin embargo, Juan Lucas todavía tiene un última lección que aprender: que lo que hace a un vino “el mejor” es con quién lo compartes, de tal forma que un vino puede ser malo y convertirse en el mejor si el momento es el correcto.