Cincuenta y ocho poemas
La poesía me sigue desde niña. Me acompaña a cada paso que avanzo. Es mi alma gemela. Cada vivencia propia o ajena, se fue haciendo inspiración, verso o poema que inesperadamente fui escribiendo para alimentar mi espíritu poético diciendo: “Cuánto he de amarte que se rompen las estrellas … ¡no te acabes!, nuestra alma tiene prisa de centella y nuestro amor, ¡no lo sabe!”.