La merma
Como dice en el comienzo: «todos mis amigos están muertos y de mí quedó la mitad». En la lucha cotidiana por recuperar el habla y la escritura (condenada al ostracismo de una mano inerte), Moreno mira como nadie lo que ocurre con su propio cuerpo y el de los que la rodean en la sala de terapia intensiva, los cuartos que comparte con otras enfermas y el espacio donde los kinesiólogos se obstinan en torturarla con el imperativo de hacerla caminar otra vez. Del sexo pago al que puede aspirar la postrada, los influencers «disca» en TikTok, las ventajas y desventajas de amputarse un miembro para colocar un garfio de carbono al cambio de estilo producto de la proeza práctica de escribir con la izquierda que mutilan también las frases barrocas de varios renglones que eran su marca.