Blanda furia
Los seis cuentos que contiene este ejemplar comparten una preocupación existencial: ¿pueden mantenerse vínculos sanos entre parejas en un contexto ominoso y mezquino? Para ofrecer una respuesta, el autor dispone de estrategias narrativas realistas que le ayudan a explorar los desfiladeros de la carne, las banderas ideológicas y las húmedas grutas de aquello que los griegos llamaban Kardia. Recurre al relato amoroso, el humor negro, la sátira política, al despertar sexual entre universitarios y, por supuesto, a la siempre enigmática comunidad LGTB que deambula en la noche tropical. Pero la revelación mayor es que al comparar dos espectros de la vida, lo privado y lo público, Federico Vite encuentra un punto de intersección: el mismo mal que desapareció a los 43 normalistas de Ayotzinapa se ha filtrado hasta las alcobas de los amantes frágiles, como los instituciones públicas, y destroza las afinidades electivas. La certeza a la que llegan los personajes que deambulan por estas páginas es contundente: Sí, fue el Estado. A pesar de todo, y parafraseando a Rimbaud, Acapulco sigue siendo un festín donde se abren los corazones.