Espejos atados
La selección de narraciones que aquí expongo está conformada por acontecimientos y figuraciones en distintos lugares de la vida cotidiana. En la estrecha relación con individuos de distintas ideas, aspiraciones y proyectos de vida. El común de todos es vivir como y con lo que se pueda, cada quien desde su trinchera, cada uno con sus fantasías, sus sueños, sus conflictos, ambiciones, juicios y prejuicios.
Es tan sólo la pincelada de un gran cuadro conformado por espejos enlazados en un tiempo que se resiste a morir; la denuncia que se agazapa en la garganta de los que se han quedado sin habla, ya por defunción, omisión o por decepción. Es la entrega de los justos ante la avaricia de los que ceden por costumbre.
El silencio o la trivialidad parecen ser los fluidos por donde todo lo fundamental se desliza. La importancia de los valores comunes encontró su acobardado escondite en el interés individual, en la traición, en la manera de alcanzar los objetivos materiales y las comodidades tan apetecidas.
Aquí también se acoge la exaltación de los sentimientos rebeldes de hombres y mujeres dolidos por las vivencias que, unas veces aparecen como deplorables sucesos y otras como paradójicas tragedias.
Son proyecciones instantáneas que se describen en un mundo cerrado. Todo pasa y se estanca al interior. El mundo, desde dentro, no se alcanza a ver, se pierde en la opacidad de lo cotidiano. Más, surgen también la fantasía, los pensamientos y las reflexiones que pueden plasmarse en una hoja de papel.