1966: El año que conmovió a Durango
Movimiento estudiantil-popular cerro de mercado
Adolescentes muchos, jóvenes todos, tiernas la miradas, plenas de idealismo y utopías, el 9 de mayo de 1966, un imponente yacimiento de fierro, el Cerro de Mercado, ubicado en la zona centro-oriental de la ciudad capital de Durango, recibió, en efímera “toma” de unas cuantas horas, a 14 jóvenes que lo transformaron en montaña de ilusiones para un pueblo ávido de esperanza en el futuro.
El 2 de junio de ese mismo año, estudiantes técnicos, universitarios y normalistas, “tomaron” ahora sí, el Cerro de Mercado, se instalaron en su regazo durante casi 60 días y dieron cuerpo, voz y sentido a un movimiento social que por su amplitud y participación mereció el calificativo de Estudiantil-Popular, al integrar prácticamente a todos los sectores duranguenses: industriales de diversos ámbitos, profesores, amas de casa, lustradores de calzado, voceadores, etcétera. Los dirigentes alzaron su voz y demandaron la industrialización del Estado, la cual podría iniciarse con la creación de una siderúrgica.
Los resultados fueron magros e impredecible el desenlace: la desaparición de poderes del Estado, promovida por el presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz.
Empero, como afirma Emiliano Hernández Camargo, en el Prólogo, el movimiento “logró sacudir y conmover la conciencia de un pueblo aletargado” y valorar que el futuro descansa “en las acciones de la sociedad civil organizada y no en el dictamen determinista de una voz única e incuestionable.”