El guardián sitiado
Función judicial, Estado constitucional y el engañoso argumento de la democracia
Leonardo García Jaramillo
Profesor titular del Área de Políticas y Desarrollo de la Universidad EAFIT (Colombia). y Doctor en Derecho por la Universidad Pompeu Fabra. Ha recibido becas de estudio e investigación por el European University Institute de Florencia; el Instituto Max Planck de Derecho Público Comparado y Derecho Internacional de Heidelberg; la Università degli Studi di Genova; el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia; y el Centre for the Study of the Legitimate Roles of the Judiciary in the Global Order de la Universidad de Oslo. Autor de artículos, reseñas y traducciones publicadas en libros y revistas especializadas, así como los libros: Constitucionalismo deliberativo (UNAM-–IIJ) y Activismo judicial y dogmática de los márgenes de acción (Querétaro, IEC). Entre sus libros como antologista y traductor: Ronald Dworkin. Una biografía intelectual (Madrid, Trotta).
¿Quién protege la Constitución cuando la democracia se vuelve contra sí misma?
En un mundo donde las mayorías pueden ser usadas para desmantelar derechos, El guardián sitiado ofrece una defensa del control de constitucionalidad fuerte y del activismo judicial en contextos donde confluyen estados constitucionales y democracias que operan en condiciones adversas. Frente al uso engañoso del argumento en favor de la democracia para justificar determinadas reformas, se sustenta que los tribunales constitucionales están llamados a cumplir dos mandatos: uno de prohibición, para frenar leyes, políticas y prácticas administrativas que vulneran desproporcionadamente los derechos; y otro de proactividad, para enfrentar omisiones o acciones insuficientes de la política que generan violaciones estructurales, masivas y reiteradas de derechos.
A partir de un diálogo crítico con las principales teorías contemporáneas y con apoyo en la jurisprudencia comparada, especialmente latinoamericana, el libro argumenta que la legitimidad democrática no se agota en el origen mayoritario de las decisiones ni se limita a su procedimiento dialógico, sino que exige la garantía efectiva de la dignidad, la igualdad y la autonomía como precondiciones del autogobierno. En un contexto de reformas judiciales que amenazan la independencia judicial y la supremacía constitucional, esta obra constituye una intervención teórica y práctica imprescindible para repensar el papel del poder judicial como guardián –hoy sitiado– del Estado constitucional.