Las horas vivas
Las horas vivas se adentra en la intimidad de un edificio de departamentos en la Ciudad de México a inicios de los sesenta, donde la vida de varias mujeres se entrelaza. A través de la mirada de Matilde, estudiante de letras estancada en la escritura de su tesis, y de lo que le confían sus jóvenes empleadas, María y Evelina, conocemos fragmentos de las historias de algunas de ellas: la de Laura, obsesionada con su apariencia y con retener a su joven esposo; la de Sandra, atrapada en una relación desigual y superficial que la conduce a la adicción a las pastillas; la de Yolanda, frustrada por un matrimonio infeliz y la monotonía doméstica; y la de Griselda, quien intenta vivir bajo sus propios términos y se enfrenta a los juicios de los vecinos. Todas habitan un espacio común que, lejos de unirlas, acentúa su soledad y su sensación de aislamiento.