¿Morir? ¡Sí!, cuantas veces sea necesario.
La novela de Jesús Botello, nos lleva al recorrido de Luis, un alcohólico que vive las consecuencias de sus decisiones erróneas, arrastrando a familiares y amigos en su doloroso trajinar. “Morir cuantas veces sea necesario”, con esa frase podemos pensar en la muerte física, pero ¿qué hay de la muerte espiritual?, algunos grupos de Alcohólicos Anónimos llaman “muertos frescos” a los adictos; de alguna manera así es, Luis es un muerto espiritual que sigue respirando, al que se le da una oportunidad atípica, extraordinaria, inmensamente inspiradora. Asume con valentía el reto, la posibilidad de cambiar por convicción, reconociendo que en uno está la decisión de vivir en plenitud, en armonía y con amor hacia sí mismo, y en consecuencia actuar positivamente con aquellos que permanecen en el entorno, aceptando las consecuencias, haciéndose responsable. Jesús Botello hace gala de honestidad a rajatabla, nos permite adentrarnos en la intimidad de su psique, no para lucirse o exponerse, sino para elevar nuestra consciencia.