María
Las observaciones vertidas en este libro, permiten ubicar a María y a Félix María Escalante, su autor en el panorama cultural del momento. Él fue un participante activo de las revistas y asociaciones más significativas del periodo, al lado de otros actores reconocidos del campo literario, como Manuel Payno, Guillermo Prieto, José María Roa Bárcena, Marcos Arróniz, José Tomás de Cuéllar o Luis G. Ortiz. Al respecto, destaca su posicionamiento ambiguo en estos círculos literarios, pues, al mismo tiempo, es ubicado junto a los escritores jóvenes y consagrados, con lo cual puede moverse en diversos ámbitos de acción. Aunque es una relación pendiente de estudio, debe señalarse la importancia de Ignacio Cumplido en la difusión de su obra, pues ésta se publica en varios medios asociados al editor: El Museo Mexicano, Presente Amistoso, El Siglo Diez y Nueve y El Republicano —bajo cuyo sello aparecieron sus Poesías. En su novela, María, se advierte el cambio de paradigma que se gesta en la década de 1840, momento en el que Revival y costumbrismo tienen su auge. Sin separarse del todo de las historias “romancescas de los tiempos caballerescos”, la mímesis costumbrista le permite al autor establecer una ruptura e introducir el presente cotidiano en la narración, no con pintoresquismo, sino con todos los matices terribles que la vida pueda conllevar. Así, idealismo y realismo entran en diálogo y en tensión, en busca de otros modos de narrar. En este sentido, sin que la obra sea la primera ni la única en su tipo, revela una modificación de la sensibilidad y de los intereses literarios que llevará, en los años siguientes, a una búsqueda por la representación de la actualidad y de lo local, cuyo punto climático se alcanzará con el desarrollo del realismo histórico en las últimas décadas del siglo. Esta situación, desde luego, no implica el abandono de una estética sentimental o, si se quiere, romántica, pues ella está presente en muchas otras novelas posteriores. María, en todo caso, surge en un momento de quiebre en el que, para representar lo terrible, el autor debe valerse de ciertas estrategias para insertar su discurso como un texto socialmente aceptable. La edición y el rescate de la novela posibilitará, entonces, establecer un panorama más completo del periodo, al dar cuenta de los intereses, tendencias e ideas literarias perseguidas por los escritores, en particular, por Félix María Escalante. Es claro que el autor no es un agente periférico ni al margen del sistema literario, por lo que esta labor editorial hace accesible un material significativo para la historia de la literatura, que facilita el diálogo entre las preocupaciones del autor con las de sus contemporáneos, y abre espacio al debate sobre cuestiones apenas aquí apuntadas, como la influencia de la literatura de los Siglos de Oro en la configuración del romanticismo mexicano o el interés por la búsqueda de una estética realista —sobre los presupuestos de la mímesis costumbrista— en otras obras del periodo. Con lo anterior, la edición de María, de Félix María Escalante, es una puerta de entrada a los problemas que encarna la narrativa mexicana de mediados del siglo XIX, que se encontraba ya en proceso de consolidación.