Ciudadanía y educación pública
La educación pública es reciente. Aunque suele hacerse hace referencia a la antigua Grecia y los talleres de artes y oficios, la alfabetización y educación pública solo se convirtieron en un deber de las autoridades con la creación y surgimiento de los Estados nación y la paulatina aplicación de los derechos humanos. Aunque se pudieran considerar más de doscientos años como un periodo de tiempo bastante amplio, en comparación con la historia de la humanidad en la Tierra y el desarrollo evolutivo y cultural que han tenido los seres humanos en ese trayecto, se puede situar la educación pública como una tendencia de las sociedades actuales, más aceptada y exitosa por la promoción que se hace de ella desde los Estados con estadísticas de logros y cobertura, que si se le considera como un proceso de enseñanza y aprendizaje para estudiantes en los primeros años de sus vidas.
En México, la cobertura de educación básica es extensa –con lo cual no quiero decir que todos los ciudadanos tengan acceso a ella y logren su aprovechamiento– incluso al punto de catalogar la escuela pública, en la última edición de libros de texto obligatorios y gratuitos –referirse a la colección de textos Un libro sin recetas para la maestra y el maestro (Secretaría de Educación Pública [SEP], 2023b)–, como bastiones del Estado aun en las comunidades más alejadas, exaltando el poder e influencia de los maestros como agentes de cambio social con presencia y trabajo.