Los colmillos del muertito
Las cúspides de los edificios sagrados sobresalen del agua como caninos, la leche materna trae sangre y los muertos se levantan. En un pueblo inundado nada muere de todo.
Este cuento de Lola Ancira explora el no-lugar que sucede a una interrupción súbita de la vida. Sumergidos el templo, la rutina y la memoria, se expande una frontera y aparece una sed. Los niños y los ahogados descansan en tumbas poco profundas.
Branca Trigo Cabaleiro