Espinas
En un juego de diversas voces que conversan con el instante, Anadela Ramírez construye un pomeario compuesto de tres momentos, donde el placer y el dolor conviven en el cuerpo, en la madre y en el amante. Porque en los pies de la vida siempre crece un animal muerto: "un mamífero con los ojos bien abiertos".