Voces del silencio
En el corredor de la Hacienda San José, las voces de la memoria narran entrelazadas la historia de sus mujeres. Marian, contagiada del frenesí por encontrar antepasados sefardíes que le den una segunda nacionalidad, revisa los libros de actas de la antigua catedral de Monterrey que consignan vidas reducidas a fechas oficiales. Ante ellas prevalece una pregunta: quiénes son las mujeres de su familia que le han dejado un legado emocional de silencio. La narradora recurre a su imaginación para averiguar qué sucede en los intervalos entre esas fechas. Así, el ritmo de las mecedoras sostiene el ir y venir de un palote extendiendo masa, el quejido de los cortes seguros del cuchillo, la calidez de un taco de cabrito asado en tortilla de harina que guarda el gusto que sabe saborear la vida. Las historias conectan como cajas chinas a mujeres que son el núcleo de lo que sucede puertas adentro mientras cuidan, cocinan y transmiten modos de hacer y de ser que se inscriben en la tradición familiar junto con el ADN. Una función de transmisoras de la que surge indomable el deseo de rebelarse.