El mejor actor del mundo
El segundo tomo desplaza el foco hacia las pruebas: el trabajo como disciplina diaria, las fricciones del medio, las decisiones que pesan y las contradicciones que humanizan. Aquí la biografía se vuelve más tensa y dramática: se siente el costo de sostener una carrera en ascenso y la exigencia de estar a la altura de un nombre que ya es emblema. El relato privilegia el “detrás de cámaras” emocional, sin perder el hilo biográfico, y prepara el terreno para el Armendáriz internacional: un profesional que compite consigo mismo tanto como con su tiempo