El poema del laberinto
El minotauro es la representación del salvajismo y cognición, la fusión del razonamiento humano y lo bestial de la fuerza; este es el ser que habita en el axis mundi que resguarda secretos tenebrosos como metáfora de un paseo por el subconsciente, mismos que Armando devela a cada página. Sus letras siempre tienden a buscar laberintos, no por hallar una salida o resolución, sino por el placer de arrastrarnos entre sombras, metáforas, amores y olvidos. La combinación de caligramas y versos nos lleva a labrar un vínculo con el autor en una danza circular creando un efecto de ritual estético, con referencias que van de la mitología griega y los rituales paganos a la cultura pop actual, el manga y el cine experimental interactivo. Las posibilidades de lectura e interpretación son equivalentes a los distintos pasajes de un meandro en espiral llevándonos a rincones claroscuros, como una tirada de Tarot. “Toda palabra es un laberinto”, afirma Armando M. Morales, quien demuestra con maestría en estas páginas que no teme perderse en su semiótica y salir fulgurante.