Una novelita sonidera
Una novelita sonidera recupera y ficcionaliza una parte de la historia de las sonideras y los sonideros de la Ciudad de México y su Zona Metropolitana. Esa historia que comienza en la década de 1940, cuando en algún lugar de la urbe, que aún olía a campo, alguien tuvo la brillante idea de alquilar su consola y sus discos para ambientar una fiesta. Ese acto se repitió en distintos barrios, colonias y pueblos a lo largo de las siguientes décadas y se convirtió en un oficio que fue pasando de generación en generación. Con el paso de los años los sonideros que programan musica tropical tuvieron que competir con las discotecas móviles y los equipos que se decantaron por la programación de rock. Gracias a la competencia los bailes se hicieron más estruendosos, grandes, luminosos, profesionales y sofisticados, pero siempre estuvieron relacionados con la vida cotidiana de los barrios bravos de la capital del país. El tiempo siguió su curso y un día se pensó que los tíbiris no eran tan barriobajeros y que en ellos había muchas cosas positivas y ahora son considerados parte del patrimonio cultural de la CDMX. En los capítulos de esta obra desfilan las personas que viven por, para y del caché (los vendedores de discos, dulces, playeras y videos, los coleccionistas, los bailarines, los dealers de elepés, los diseñadores gráficos, las integrantes del staff), las que no lo ven con buenos ojos y las que han intentado verlo con los ojos de la academia.