En la era de bots, algoritmos y redes sociales. ¿Quién decide el voto?
La libre elección en las contiendas políticas es el sustento de la democracia auténtica, es lo que garantiza que como ciudadanía escojamos el mejor proyecto de país conforme a nuestras necesidades y prioridades.
Las campañas electorales es el espacio temporalmente reglado para que la ciudadanía tenga acceso a información sobre las opciones en contienda y dada la importancia en la influencia para la toma de decisiones, ésta debe garantizar información objetiva, imparcial, de calidad a fin de no generar sesgos que manipulen las preferencias electorales o que condicionen o coaccionen al electorado.
Cuando una decisión se toma sin elementos objetivos, sin información útil, carente de propuestas reales o contraste de perfiles y, por el contrario, infunde miedo, genera coacción o sesgos malintencionados; desaparece la libertad y autenticidad de la elección y entramos al terreno de la manipulación, del sesgo cognitivo, de decisiones impulsivas sustentadas en desconexión de la realidad. En ese supuesto, dejamos de decidir y nuestra libertad de sustituye por la de alguien más.
En la era de las campañas digitales, las redes sociales transformaron el espacio de deliberación pública, democratizando la manera en que se colocan tendencias de temas de interés público, condiciones que eran imposibles de generarse con los medios de comunicación tradicionales como la radio, la televisión y la prensa.
La proliferación de espacios públicos digitales generó una nueva forma de comunicación social deliberativa orgánica que permitió que la información resulte más accesible, inmediata, plural, sintética y debatible en tiempo real, incluso por sectores de la población que se sentían relegados o desinteresados en temas públicos. Ahora la aceptación o rechazo de una tendencia se alcanza con una iconografía que se muestra de manera impersonal y muchas veces hasta de manera anónima.
En este artículo se analiza cómo los bots generan tendencias artificiales a través de herramientas automatizadas, diseñadas para simular interacciones humanas en redes sociales, las cuales se han convertido amplificadores de mensajes con el propósito de manipular percepciones y alterar el curso de una elección, lo cual pone en riesgo la auténtica libertad de elección sustituida por una narrativa colocada maliciosamente a través de algoritmos matemáticos que ejecutan tareas repetitivas en internet para generar contenido, replicar mensajes y simular apoyo ciudadano, poniendo en entredicho la libertad de sufragio.
La metodología a utilizar es de carácter descriptivo a través del análisis, valoración y síntesis de la literatura existente sobre el tema con la finalidad de identificar tendencias, vacíos y áreas de debate, para lo cual en un primer apartado se analizará cómo se compone la libertad del sufragio, en seguida se describirá como el debate público se está redireccionando a plataformas y herramientas digitales como formas de empoderamiento ciudadano pero al mismo tiempo se pervierte a través de manipulaciones de narrativas fabricadas a modo para influir en el electorado. Finalmente se advertirá sobre los efectos perniciosos de este fenómeno en el que se pone en riesgo la libertad del sufragio sustituyéndola por la inteligencia artificial.