Todo lo que olvidamos
Todo lo que olvidamos es una novela de memoria y duelo, pero también de violencia, silencio y fractura. Lo que comienza como un intento de reconstrucción se convierte en un descenso en espiral, donde la narración se quiebra conforme nos acercamos al fondo. La forma se fragmenta, el lenguaje se tensa, y el lector queda envuelto en una experiencia emocional que exige su participación activa para llenar los huecos.