La nueva escuela mexicana en tres tiempos: historia, rutas y configuraciones
El debate en torno a los libros de texto gratuitos (LTG) y las reformas educativas no es algo nuevo en nuestra historia, desde el siglo XIX observamos que la lucha entre los grupos opositores por el control de la educación ha sido esencial. A través de la educación se trasmiten los imaginarios y representaciones sociales y el proyecto de sociedad que pretenda el grupo gobernante cuando obtiene el poder, dispone del control del aparato educativo, de los planes y programas, contenidos curriculares, libros de texto y metodologías de enseñanza, así como los elementos culturales que posibilitaran la cohesión a ese proyecto. En otras palabras, para la élite en el poder, es indispensable tener el control de los medios y mecanismos que ayuden a inculcar en la niñez y en la sociedad sentidos de pertenencia, identidad e interacción social que legitimen la apuesta política e ideológica de su proyecto.
Así planteado el problema, las disputas en torno a la educación salen a relucir justamente cuando se formulan nuevos planes y programas de estudio con sus respectivos libros de texto, ya que en esos materiales educativos se refleja la concepción institucional (política, económica, social y cultural) del proyecto de sociedad que promueve la élite.
La Nueva Escuela Mexicana (NEM) es un proyecto político y pedagógico que causó gran conmoción en la sociedad por sus planteamientos que irrumpían sobre las viejas prácticas escolares y formas de organización de la escuela, por ejemplo, los cambios en la forma de evaluar, reestructurando criterios en las boletas, la organización curricular en donde desaparecen las asignaturas, hasta el sentido mismo de la educación, ya no se trata de educar al individuo en sí mismo, sino voltear la mirada a la comunidad (rural, urbana, barrio, etcétera); la idea es apropiarse y compartir los saberes y prácticas de la comunidad e integrar ese conocimiento a lo que somos. En este sentido, el conocimiento se amplía, se diversifica y no queda encorsetado en conocimientos disciplinarios, homogéneos y absolutos, como sucede en el modelo educativo anterior.