La piel del mundo
El duelo y el trauma cobran forma en La piel del mundo, esta historia sobre dos hermanos –ella y él– rotos por la violencia de la familia que los formó. Tras varios años lejos, ella vuelve al pueblo catalán donde nació porque su madre está hospitalizada, cerca de morir. El enfrentamiento con la muerte y el reencuentro con su hermano, quien sí se mantuvo cerca de la casa familiar, detonan en ella un viaje en varias direcciones: hacia el germen del dolor que no la abandona desde que partió, a los secretos que comparte con su hermano y también hacia el recuerdo de su padre que –como el huerto que la vio crecer– ya no está más.
Con un narrador en segunda persona cuya identidad solo se revela al final, en un vaivén de tiempos y espacios, entre sesiones terapéuticas y ejercicios de escritura, esta novela es ante todo una propuesta que indaga de manera cíclica, obsesiva, en los secretos que desde el inconsciente quieren abrirse paso. En los rencores que desintegran a las familias. En la violencia que grita, y también en la que calla.