Laberinto de ideas
Esta historia ofrece una reflexión metafórica sobre el autismo, destacando que cada mente es diferente, pero que esa diferencia no la hace ni mejor ni peor que las demás. A través de un personaje que vive en un mundo único, lleno de colores y sonidos que otros no pueden percibir, se explora cómo el cerebro es un lugar lleno de ideas maravillosas y formas originales de ver el mundo. La historia enseña que, aunque no todos pensamos de la misma manera, esa diversidad en nuestras mentes es un verdadero privilegio. Al compartir estas ideas con otros, se enriquece la comprensión y se crea un espacio donde todos pueden aportar algo valioso. El mensaje es claro: la diversidad mental es una fortaleza que nos invita a aprender unos de otros, sin juicio, y
a valorar lo que cada uno tiene para ofrecer.