Pesadillas diurnas
De pronto, sin razón aparente, una mañana una mujer vomita de un color azul brillante. Al siguiente día, el mismo vómito pero ahora de color amarillo. Al paso de los días, los vómitos coloridos se vuelven un misterio hasta que la joven mujer decide dejar todo y volver a su pueblo natal a buscar una explicación no sólo de los vómitos, también a un personaje recurrente que le aparece en sus pesadillas y que ella recuerda vagamente en su infancia.