El guardián de mi hermano
"El guardián de mi hermano" presenta a un Caín que no mata por odio, sino por amor, por un deseo desbordado de ser contemplado, reconocido, incluso de disolverse con Abel en la promesa del polvo. La historia de Caín y Abel suele interpretarse como el primer fratricidio, el génesis de la violencia humana, pero si se observa desde el espectro del amor y la obsesión, puede revelarse una dimensión más neurótica.
La muerte como un acto amoroso, la única manera que encuentra el desesperado para poseer. En ese sentido, Caín ama Abel tanto que lo hace suyo, en lo absoluto, en la única forma que su angustia le permite concebir: matándolo.