La imaginación sociológica en una época de transición
Perspectivas reflexivas sobre el riesgo y la incertidumbre en Iberoamerica
La sociología es una ciencia relativamente joven comparada con otras disciplinas de larga data como la filosofía, la historia o la economía, su impronta apenas se registra en el siglo XIX con Comte. Su creación fue producto de la necesidad de comprender los cambios radicales que trajo consigo la Revolución Industrial transformando las dinámicas comunitarias sostenidas por vínculos consanguíneos y afectivos por nuevas formas sociales impersonales y de intereses (Weber, 1898) las cuales se materializaron en las grandes urbes.
La sociología entonces buscaba comprender el sentido a los cambios en las relaciones sociales, la vorágine en la que los individuos se sentían que nada permanecía sino todo era volátil e incierto bajo la sentencia de Karl Marx “todo lo sólido se disuelve en el aire”. Incluso Raymond Aron señaló que la disciplina surgió como conciencia de la modernidad; un espejo del presente para analizar un pasado que se diluye, un tiempo no lejano, pero sí extraño para las nuevas formas de socialización en la que las cosas se tienen que aprehender una y otra vez.
Los clásicos de la sociología se centraron en comprender la transición de una sociedad tradicional a otra moderna. La pregunta central en sus reflexiones giró en torno a cómo era posible el orden social cuando los marcos morales o religiosos ya no lo sostenían. Durkheim, Weber, Simmel, Marx, elaboraron un diagnóstico de la modernidad que hoy es el marco conceptual y metodológico de nuestra disciplina.
Para los contemporáneos, hijos del siglo XX y con una noción de una sociedad global, centraron su preocupación sobre el desarrollo y el progreso, así como las desigualdades derivadas de esos cambios. La teoría de la modernización, la teoría de la dependencia, los estructuralistas marxistas y otros más fueron afinando sus análisis sobre el rumbo de la sociedad moderna, ya no desde la dicotomía tradición–modernidad sino desde la modernidad misma. Esta mirada introspectiva en y desde la disciplina facilitó la especialización en la vasta complejidad social abriendo el camino para la pluralidad de la sociología o mejor dicho para las sociologías: religión, derecho, economía, historia, política, cultura, etc.
A finales del siglo XX y principios del XXI la idea del desarrollo y progreso en el mundo tuvo un quiebre por las amenazas al medio ambiente (la contaminación y el debilitamiento de la capa de ozono por gases nocivos de distintos tipos), el incremento de los conflictos globales, la brecha de desigualdad, la mirada distinta del sur y el norte. Es entonces que la disciplina da un vuelco y como conciencia de la modernidad, apunta a una lectura posmoderna- decolonial, pero sobre todo apunta a una crítica a las certezas sobre las que el mundo de la segunda mitad del siglo pasado se había instalado. La sociedad de la incertidumbre fue el nuevo derrotero sociológico. Ya no era la pregunta del orden social, ni el desarrollo, era ante todo comprender las formas sociales que derivaban en la amenaza a las sociedades, e incluso a la humanidad misma. Ulrich Beck, Anthony Giddens, Niklas Luhmann, Mary Douglas, entre otros, construyeron diagnósticos de una modernidad de la incertidumbre, quizá en la sintonía de la duda sociológica con la que abordaron los clásicos el cambio de la sociedad industrial de finales del siglo XIX.
El corolario de este diagnóstico de la sociedad del riesgo /incertidumbre lo representó la pandemia del COVID-19 en 2020. La humanidad en su conjunto enfrentó los miedos de una enfermedad global que amenazó la vida y las formas de relaciones sociales. El mundo cambio y con ello las certezas de vivir en un mundo seguro.
Este libro, producido y pensado en el contexto de la pandemia, convocó a una nueva generación de sociólogos de distintas partes de Iberoamérica para comprender los cambios sociales, no sólo derivados directamente de la pandemia sino de imaginar las transformaciones de distintas dimensiones de la sociedad. Los autores provienen de distintas partes: Cuba, Uruguay, México, entre otros. Cada uno de los textos aborda desde una perspectiva teórica y empírica los cambios sociales producidos en diversos contextos sin perder la vocación de construir conceptos y estrategias metodológicas.
El título mismo de esta obra “La imaginación sociológica en una época de transición, perspectivas reflexivas sobre el riesgo y la incertidumbre en Iberoamérica” es un claro referente para recuperar lo que Wright Mills señaló sobre la necesidad de comprender las complejidades sociales y participar activamente en la búsqueda de soluciones los problemas contemporáneos (Mills,1990). El libro está organizado en tres grandes apartados: el primero corresponde a enfoques sociológicos sobre el cambio en la sociedad de la incertidumbre; el segundo aborda las perspectivas reflexivas sobre la seguridad y el riesgo y el tercero apunta a resistencia y educación ante la crisis derivada de la pandemia por Covid-19.
En el primer bloque el lector encontrará reflexiones que apuntan a imaginar otro diagnóstico de la modernidad, sobre todo a través de una mirada desde Iberoamérica. Abre la discusión el escrito de Dayana Vinueza sobre el cambio y la aceleración de la sociedad contemporánea, seguido por las reflexiones sobre una nueva forma de hacer sociología de Voltar Varas. Un tercer texto es de la socióloga uruguaya Victoria Sotelo que analiza los cambios que el riesgo como concepto y marco de significados introduce en las formas de organización y en las condiciones del trabajo. Cerrando este apartado se encuentra el texto de Elsa de Jesús Hernández Fuentes con un documento que busca teorizar sobre la apropiación del espacio público, en donde la autora propone recuperar y re-interpretar el espacio público en perspectiva de las nuevas generaciones. Cabe recordar que el concepto de lo público ha sido y es un concepto clave en la sociología para comprender las formas de socialización, formas que fueron transformadas en la pandemia y del cual apenas estamos realizando una reflexión al respecto.
El segundo bloque contiene reflexiones sobre seguridad y riesgo. El texto de las sociólogas cubanas Liudka Guadarrama y Evelyn Caraballo elabora un acercamiento a la juventud de Santiago de Cuba afectada por la violencia, donde analizan en clave sociológica las manifestaciones sociales derivadas de este fenómeno. El segundo documento es una obra colectiva, una reflexión múltiple en clave de comprender el miedo al contagio en el primer brote del COVID en Cuba. En este texto participan las y los especialistas Silvia Miriam Pell del Río, Damian Valdés, Alfredo Gil Rodríguez, Katherine Cairo y María Febles.
El tercer y último bloque analiza el reto que representó la pandemia para la educación. El texto de Cecilia Vallejo y Felipe Gaytán abordan las exigencias académicas hacia los docentes universitarios para seguir al frente de su labor. No es sólo un texto que aborda dichas dificultades, sino que, ofrece un diagnóstico sociológico sobre el concepto generacional y sobre lo público y lo privado. En la sintonía de los retos educativos resulta oportuno leer a Ángel Crovetto Samán en su análisis sobre la educación online en la denominada Cuarta Revolución Industrial. Cierra este libro un texto de Voltar Varas sobre la resiliencia e importancia de la educación virtual para los grupos de emergencia, un texto que dibuja la importancia de la imaginación sociológica de Wright Mills para enfrentar los retos futuros.
En síntesis, los lectores tienen en sus manos una obra colectiva sobre la fractura de la sociedad moderna a partir de los cambios sociales radicales encuadrados en la pandemia de COVID.