Sobre estas piedras levantaré mi vida
Dice Gonzalo Rojas: “Por culpa de nadie habrá llorado esta piedra.”
La afirmación rotunda del chileno se insinúa pregunta, dilema
incandescente en el abordaje de Giovanni Rodríguez Cuevas. La
piedra es, entonces, en su decurso lírico, mito y presencia
doméstica, arquitectura y paisaje, pero también, muro de contención
y amenazante proyectil.
Se trata de un libro de artífice que en nada contradice o mengua los
tanteos de vitalidad y aventura aparecidos aquí y allá, forma y fondo
de la fuerza y el sudor, del placer y el ímpetu. Desde el epicentro de
Stonehenge pasando por la mirada de Medusa hasta las colinas de
Napa, las variaciones pétreas de Rodríguez dan en el blanco de la
imago poética la cual nunca cesa de mudar de escamas y plumas o
de saltar a la invicta sed de las metamorfosis.
El lector exigente de poesía, el que exige la liebre que se sabe gato
en ciertos tejados de zinc, leerá Sobre estas piedras levantaré mi
vida con fascinación inquietante, seducido por la música de cámara
de un verso que dice y no dice la verdad y el amor de la piedra que
cae, rueda y canta.