¡A buen entendedor, pocas palabras!
Ante la perversión, el regreso de don Quijote
Françoise Davoine y Jean-Max Gaudillière exploran en El Quijote de la Mancha cómo se representa la perversión, la cual se muestra a plena luz del día, organizando un vínculo social. Cervantes demuestra que la confiabilidad se basa esencialmente en la fuerza de la palabra dada, que debe trascender la mentira, la seducción y el secreto, los abusos y los crímenes. Antes de morir, nos enseña la eficacia de su planteamiento, por loco que parezca. Los “buenos oyentes” que sean psicoanalistas podrán reconocer la experiencia adquirida a través del contacto con el trauma de guerra, y también recibir historias clínicas que ilustran el enfoque quijotesco, sustentado en un único principio: trauma, locura, incluso combate. La perversión, la reducción del sujeto al estado de objeto, constituye el análisis que exponen ambos autores.